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PEQUEÑOS GRANDES SEVAS: EL SERVIR DE LA REALIDAD COTIDIANA





manos sobre el cuerpo de un hombre tumbado en un colchón en un gesto de cuidado.
Imagen cortesía de Abaky

Cuando hablamos de seva, o servicio desinteresado, lo que generalmente viene a la mente son hechos de impacto social eminentes. Pero servir va mucho más allá de dedicarse a una causa social. Servir trata sobre uno de los aspectos esenciales de la existencia humana en la tierra. Dice sobre cooperar, nutrir, cuidar.


Más que atacar o huir, lo que los vestigios arqueológicos e investigaciones más recientes dan evidencia, es que nos convertimos en Homo sapiens a través de la cooperación y el cuidado.



La ciencia reconoce la importancia del seva en la vida cotidiana


una persona mayor sentada en una silla cerca de una cama de hospital, y a su lado una mujer con turbante y otra persona de espaldas en un gesto de escucha y atención.
Imagen cortesía de Siri Nidhan Kaur - archivo personal

El médico Ira Byock en su libro “El Mejor Cuidado Posible” cita a la antropóloga Margaret Mead cuando interrogada sobre cuál era el primer signo de la civilización humana, para sorpresa de su audiencia, respondió que se trataba de un hueso humano roto y regenerado. La explicación que siguió fue que "en el reino animal, si te rompes la pierna, te mueres. No se puede huir del peligro, llegar al río a beber o cazar comida. Eres carne para animales merodeando. Ningún animal sobrevive a una pierna rota el tiempo suficiente para que el hueso sane. Un fémur roto que sanó es prueba de que alguien tuvo tiempo de estar con aquel que cayó, ató la herida, la llevó a un lugar seguro y la cuidó hasta que se recuperó. Ayudar a alguien a través de la dificultad es donde comienza la civilización".1


Margaret Mead no está sola cuando afirma que el cuidado y el servicio fue lo que nos permitió evolucionar. El neurobiólogo Humberto Maturana sostiene que al principio del Homo sapiens éramos Homo sapiens-amans amans, lo que surge en la convivencia íntima ancestral a través de la conversación, la colaboración y la co-inspiración. Como sugiere el autor, desde una perspectiva biológica-cultural, amans se debe a que "lo que guía el devenir de los seres vivos en general, y de los seres humanos en particular, son los sentimientos íntimos o dimensiones psíquicas que aparecen como emociones cuando son observadas en su funcionamiento en el espacio relacional". Siendo así, el primer vestigio de civilización sería "un pequeño grupo de convivencia en el placer de compartir compañía, caricias y alimentos, en el que surgiera una sencilla consecuencia de la intimidad de esa convivencia, la jerga y la conversación (...) en el placer de hacer juntos las tareas cosas cotidianas ".”2


Shelley Taylor, investigadora y profesora de psicología, sostiene que instintivamente sobre el estrés, tanto como atacar o huir, lo que queremos es ser cuidados y acogidos. Ella comienza su libro “Lazos Vitales” citando la investigación de la doctora Elsie Widdowson en Alemania con niños huérfanos de guerra a finales de la década de 1940. En esta investigación, Widdowson buscó monitorear el impacto de la nutrición en los niños desnutridos en el período de posguerra en dos orfanatos separados. Para sorpresa de la investigadora, se evidenció que más importante que la calidad y cantidad de alimentos ofrecidos a los niños, era la calidad de la atención y el afecto que recibían los determinantes para el saludable desarrollo físico de los mismos. Esto se debe a que los niños cuyo refugio estaba bajo la tutela de una tutora amorosa fueron los que mejor se desarrollaron, a pesar de la comida ofrecida.3


Estos son solo algunos ejemplos de estudios que han inspirado a varios otros y que han estado cambiando la perspectiva sobre la relación humana y su salud. En otras palabras, actualmente diferentes científicos de renombre reconocen, en última instancia, la importancia de servir y ser servidos, o sea, de la cooperación y del celo en la convivencia para que la vida sea de hecho plena.



La experiencia respalda a la ciencia


un hombre abraza a un niño, mirándolo con ternura. En primer plano, otro niño cruza la foto.
Imagen cortesía de Krishan Shiva Singh - archivo personal

A lo largo de nuestra existencia como Seva Corps hemos ido tejiendo diálogos en torno a la temática seva y hemos registrado algunos testimonios que definen el servicio como una experiencia cotidiana y comunitaria como un factor que sigue legando el amans -el amar- al Homo sapiens:


"Seva es una cosa cotidiano, algo que sucede todos los días y del que no somos conscientes. Hay muchas acciones simples que pueden ayudar a las personas que nos rodean, y si las reconociésemos y observásemos, los beneficios que producen en los demás y en nosotros mismos, las haríamos más a menudo.4


"Es muy importante que reconozcamos que el servicio no tiene etiquetas. Y que muchas veces lo que nos impide servir es nuestro autojuicio sobre lo que es bueno y malo. No hay uno u otro sirviendo mejor o peor. Al final es el servir. Esta capacidad de reconocer que podemos estar sirviendo es en gran medida un corazón abierto y dispuesto a partir de aquello que tenemos disponible. Es preguntarse diariamente '¿cómo puedo servir hoy?'.5


"Seva es dar amor y saber recibirlo. Y empieza en casa, en pequeños gestos. Haciendo la cama. Respetando tu lugar. Contribuyendo a la limpieza. Diciendo gracias. Dando un abrazo. Saber escuchar.6


"Creo que cada día es una invitación para ayudarnos los unos a los otros. Servir es un gesto gentil cuando se saluda a un compañero de trabajo preocupado o a un paciente que sufre. Es levantarse por la mañana y ayudar a mis hijos a prepararse para la escuela. Es servir con mi presencia, ofreciendo un oído atento, no reaccionando o sabiendo cómo permanecer en silencio. Seva es una cosa cotidiana. Algo que sucede.7


"Seva es una forma de actuación en el mundo. Eres tú estando con el corazón abierto para servir a lo que se muestre necesario, poniéndote a disposición con lo que tienes porque lo que tenemos puede servir a muchos.”8


“Seva, en una instancia, es una actitud.”9


"Cualquier comunidad es solo tan fuerte como aquellos que la sirven. Es cuando la gente realmente entiende que estamos interconectados y que servirnos los unos a los otros es un servicio a nosotros mismos. No podemos separarnos.10


"Seva es de gran importancia para que dejemos un legado de seres humanos más sensibles y cooperativos..”11



Efecto Mariposa


varias personas juntas trabajando en una plantación. Mutirão" (esfuerzo conjunto).
Foto disponible en google.com

El Efecto Mariposa es una teoría matemática apropiada por la sabiduría popular que dice que el simple batir de las alas de una mariposa puede influir en el curso natural de la dinámica de la vida. Es decir, el batir las alas de una mariposa puede causar un tifón en algún lugar del otro lado del mundo.12


Es increíble darse cuenta de cómo en la vida cotidiana estamos en todo momento en acción. Y que cada acción nuestra desencadena una serie de otras acciones. Dentro de las enseñanzas del Kundalini Yoga decimos que cada secuencia tiene sus consecuencias, que cada acción genera reacciones.


Desde esta perspectiva, como mencionan varios sevadars de la red Seva Corps, un simple acto de colaboración, presencia acogedora y efectiva en la vida cotidiana dice sobre seva, porque trata de cómo podemos impactar positiva y exponencialmente la realidad que nos rodea y, al final, la realidad en su conjunto.


Y todo servicio consciente es una actitud, porque es tomar en tus manos la responsabilidad del bienestar del conjunto, que incluye tu propio bienestar. Es elegir diariamente vivir abiertos al flujo ya que todos estamos interconectados. Es tomar en nuestras manos la responsabilidad de actuar a pesar de nuestras voluntades personales, conscientes de un todo global, conscientes de que los efectos de nuestras acciones se nos escapan de la comprensión inmediata.



Pequeños grandes sevas


una mujer con verduras recogidas en una carretilla con un niño ayudándola a manipular las hojas.
Imagen cortesía de Sunderta Kaur - archivo personal

La vida es un flujo donde en todo momento servimos y somos servidos. Es decir, donde estamos relacionándose e imprimiendo una cualidad a nuestras relaciones en una vida donde estamos en una instancia sirviendo para algo y en otra también estamos siendo servidos.


Cuando nos ponemos en el flujo desde la perspectiva del servicio es cuando nos relacionamos con el otro fuera del piloto automático. O sea, conscientes de nuestra propia vida. Y cuando ese flujo, por la razón que sea, se interrumpe, es cuando nos contraemos y nos enfermamos.


Hay varias maneras de ponernos en acción y todas ellas son importantes, así como varias iniciativas que otras personas hacen para apoyarnos, inspirarnos y motivarnos. Todas son posibilidades para sembrar una vida más digna, justa, próspera, consciente, no solo para el otro sino también para nosotros mismos.


Cada vez que estamos en la realidad cotidiana desde la perspectiva del servicio, estamos legando lo que originó nuestra civilización y lo que puede sostenernos como especie en esta Tierra. Pues evocando de nuevo a Maturana, "el futuro de la humanidad no son los niños, las niñas y los jóvenes, sino nosotros los adultos con quienes ellos conviven, porque ellos, a su vez, serán como adultos, pareciéndose o diferenciándose de nosotros, ya que nosotros mismos somos adultos en nuestra convivencia con ellos.”13



una mujer con una sonrisa en la cara y los ojos cerrados siendo acariciada por un niño indígena que la mira con atención. En primer plano, un ramo de flores eternas.
Imagen cortesía de Sunderta Kaur - archivo personal

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